En este trayecto viajaremos a la oscura mente de David Richard Berkowitz, asesino en serie que aterró a la ciudad de New York durante la década de los setenta, en donde quedaron bastantes incógnitas sin resolver acerca de la relación de este psicópata con ritos de corte satánico.

Trayecto: 028

Destino: New York.

Caso: Serial Killer.

David nació el 1 de junio de 1953, su madre biológica lo abandonó y fue adoptado por Nat y Pearl Berkowitz. Era un niño tímido y con baja autoestima que trataba ocultarlo a cualquier precio. Por eso su comportamiento alternaba momentos de un extremo complejo de inferioridad, con arrebatos de ira y violencia desmedida..

Su madre adoptiva falleció en 1967 cuando él tenía tan solo 14 años, siendo lo peor que le podía ocurrir.

Al no ser popular entre las mujeres, fue alimentando un odio enfermizo hacia ellas.

La mente de Berkowitz no pudo asimilar tanta soledad y en su adolescencia comenzó a despertar su doble personalidad.

Queriendo mejorar su autoestima y al mismo tiempo vengarse de una sociedad en la que no terminaba de encajar, se compró un revólver, comenzando a los 23 años su particular recorrido por el oscuro mundo de asesinato, sembrando éstos el terror en Nueva York entre 1976 y 1977, periodo en el que mató a 6 personas e hirió a otras 7.

Asesinaba sin ningún tipo de motivo, disparando su revólver calibre 44 a cualquier persona que se cruzaba en su camino, sin importar raza, sexo o edad.

A medida que pasaba el tiempo fue ganando una estremecedora seguridad en sí mismo que lo transformó en un personaje frío y sin escrúpulos.

El 29 de julio de 1976, en el Bronx,  Donna Lauria (18 años) y su amiga Jody Valenti (19 años), estaban charlando en el interior del coche de Jody, estacionado enfrente de la casa de Donna. Era cerca de la una de la mañana, cuando un hombre se acercó al coche y sin pronunciar palabra, disparó a bocajarro cinco veces, matando a las dos jóvenes en el acto.

El 23 de octubre de 1976, Carl Denaro (20 años), estaba en una fiesta con su amiga Rosemary Keenan, sobre las dos de la mañana, él se ofreció a acompañarla a casa.

Se encontraban en el interior del vehículo despidiéndose, cuando un hombre se acercó al coche disparando cinco veces, pero milagrosamente únicamente consiguió herir a Carl.

El 26 de noviembre de 1976, Donna Lamassi (16 años) y su amiga Joanne Lomino (18 años), regresaban una noche del cine caminando, cuando se dieron cuenta que un hombre las seguía, con lo que aceleraron el paso.

El misterioso hombre consiguió alcanzarles y les preguntó: "Saben en dónde está...", pero antes de terminar la pregunta les disparó a bocajarro, hiriendo a las dos jóvenes. Donna se recuperó, pero Joanne no tuvo tanta suerte y quedó parapléjica.

El 30 de enero de 1977,  Christine Freuna y su novio John Diel, regresaban a casa de una galería en Queens la medianoche. Un hombre se les acerco en un coche y en un abrir y cerrar los ojos vació el tambor de su calibre 44 sobre ellos.

Jonh no fue alcanzado, pero Christine recibió repetidos impactos en la cabeza.

El detective Joe Coffey descubrió que todos estos asesinatos (e intentos) habían sido cometidos por el mismo psicópata.

El 8 de marzo de 1977, Virginia Voskerichian, regresaba de sus clases nocturnas, cuando un hombre se le acercó sacando un revólver calibre 44 y le apuntándole a la cara. Ella se cubrió con los libros, pero una sola bala fue suficiente para terminar con su joven vida.

Hubo un testigo, sin embargo cuando el asesino pasó frente a este, sólo le dijo "buenas noches".

El 17 de abril de 1977, Valentina Surani y su novio Alexander Esau se encontraban sobre las tres de la mañana en su coche, cuando un hombre se les acercó y sin mediar palabra les disparó 2 veces a cada uno, falleciendo ambos en el acto.

Pero esta vez, el asesino dejó una carta en la que se auto-nombraba "El Hijo de Sam". 

Ésta estaba dirigida al capitán Joseph Borrelli, uno de los investigadores asignados al caso del Hijo de Sam, nombre con el que se le empezaba a conocer.

Pero no satisfecho con esto, envió una carta al periódico New York Daily News, el cual seguía con atención y en ella les agradecía la atención dedicada, prometiéndoles mas titulares.

El 31 de julio de 1977, Stacy Moskowitz y Bobby Violante, regresaban del cine, deteniendo el vehículo en un parque, quizá buscando algo de intimidad.

De repente un hombre se acercó y les disparó; Bobby recibió dos disparos en la cara y Stacy uno en la cabeza. Horas después, Stacy murió, Bobby perdió el ojo izquierdo y sólo lograron salvarle el 20% de visibilidad en el derecho.

Este fue el último ataque de "Hijo de Sam" ya que un testigo logró identificarlo cuando huía del escenario del crimen.

El 10 de agosto de 1977, la policía dispone de las pruebas necesarias para detener a David Berkowitz.

Sobre las ocho de la tarde, Berkowitz salió del edificio en donde vivía con una bolsa de papel en la mano, aproximándose a su vehículo y fue detenido.

El oficial que realizó la detención le preguntó: "¿Ahora que te tengo; dime, a quién tengo?", "tú lo sabes", dijo el Berkowitz sonriendo, "soy David Berkowitz: El hijo de Sam".

Intentó alegar locura afirmando escuchar la voz de un demonio de 6.000 años de antigüedad  que estaba reencarnado en "Sam", el perro de su vecino, el cual le daba las  órdenes de matar.

Los psiquiatras diagnosticaron que padecía una esquizofrenia paranoide de personalidad antisocial.

Berkowitz es declarado culpable y condenado a cadena perpetua en una cárcel de máxima seguridad.

Una vez en prisión, reconoció haber formado parte de un culto satánico relacionado con Charles Manson, asegurando que sus crímenes no los cometió solo, sino que había  varios los tiradores.

En 1975 conocí a unos adoradores de Satán y comencé a asistir a los rituales y con el tiempo me fui convirtiendo en una autentica máquina de matar.

En la prisión fue agredido y degollado por otros reclusos, sobreviviendo con una cicatriz de 56 puntos en el cuello.

Palabras de David Richard Berkowitz conocido como "El hijo de Sam":

"Mis padres estaban constantemente preocupados por mi comportamiento extraño. Sabían que yo vivía en un mundo imaginario y no podían hacer nada contra los demonios que me atormentaban y controlaban mi mente..."