TRAYECTO 035: EL OGRO DE NEW YORK
En este trayecto viajeremos a la oscura mente de uno de los mas desequilibrados asesinos en serie de la historia de EEUU.

Trayecto: 035
Destino: New York
Caso: Serial Killer
Albert Fish nació en 1870, en su familia con numerosos antecedentes de problemas mentales, su madre oía voces y tenía alucinaciones, dos de sus tíos estuvieron internados en un psiquiátrico, una hermana demente, un hermano alcohólico.
Desde niño se sentía atraído por el sadomasoquismo, disfrutaba infligiendo dolor a los demás y también a él mismo. Se mantenía informado sobre los casos de asesinos en serie, sobretodo de los caníbales, con los que se sentía identificado.
A los veinte años comenzó a mantener relaciones homosexuales y a prostituirse en Washington, en donde violó a un niño y asesinó a su primera víctima.
En esa época comienza a sufrir alucinaciones de tipo religioso y a vivir obsesionado con la idea del pecado, creyendo que la única forma posible de expiación, es a través del dolor.
Él mismo se inflige castigos, como automutilandose, frotando su cuerpo desnudo con espinas de rosas, hundiéndose agujas de marinero en la pelvis y en los órganos genitales..., en una ocasión fue sorprendido en su habitación, completamente desnudo, masturbándose con una mano, mientras con la otra se golpeaba la espalda con un palo del que sobresalían unos clavos.
Oficialmente, fue detenido ocho veces: por tentativa de estafa, por robo, por pago con cheques sin fondos, por cartas obscenas a los anuncios de agencias matrimoniales de los periódicos, etc.
Llegó a afirmar ser Jesucristo, también que San Juan le hablaba y que el mismísimo Dios le ordenaba cometer sacrificios humanos.
Albert fue internado en tres ocasiones en un psiquiátrico, siendo dado de alta en cada ocasión al poco tiempo por ser considerado inofensivo para la sociedad.
A pesar de sus numerosos delitos, algunos de ellos de carácter muy grave como el asesinato y la violación, la policía neoyorquina tardó algo mas de seis años, en conseguir inculparlo por asesinato.
Albert Fish fue capturado por la policía el 13 Diciembre de 1935.
Causo una gran sorpresa en la sociedad de época, el ver como un entrañable abuelo de más de 65 años, de rostro algo demacrado, con cuerpo encogido y fatigado, cabello y bigote gris y ojos tímidos, podía esconder una personalidad tan terrible como la que revelaba su informe psiquiátrico: sadismo, masoquismo, castración y autocastración, exhibicionismo, voyeurismo, pedofilia, homosexualidad, coprofagia, fetichismo, canibalismo e hiperhedonismo.
Extracto de su confesión:
"Escuchaba voces que me decían cosas y, cuando no las comprendía todas, trataba de interpretarlas con mis lecturas de la Biblia... entonces supe que debería ofrecer uno de mis hijos en sacrificio para purificarme a los ojos de Dios de las abominaciones y los pecados que he cometido. Tenía visiones de cuerpos torturados en cualquier lugar del Infierno..."
Carta que Albert Fish envió a la madre de una de sus victimas, a la cual había secuestrado:
Querida señora Budd, hace algunos años, mi amigo el capitán John Davis, zarpo de California dirección Hong-kong, que por entonces padecía el hambre, las calles se habían vuelto peligrosas para los niños, porque corrían el peligro de ser asesinados, cortados en pedazos, para después ser vendidos como alimento.
Antes de zarpar, mi amigo rapto a 2 niños los mato, los corto en pedazos, guiso su carne y se la comió.
Esa es la razón de que hace algunos años, acudiera a su casa, el 3 de junio de 1928, con el pretexto de acompañar a su hija a la fiesta que daba mi hermana, me la lleve a una casa abandonada, que había en Westcher County, donde la estrangulé, la corte en pedazos y comí parte de su carne, pero tranquila no la violé, murió siendo virgen.
En su declaración "El ogro de NY" afirmo que tras matar a la niña, le corto la cabeza y partió su cuerpo por la mitad con una sierra.
"No soy un demente, sólo soy un excéntrico. A veces ni yo mismo me comprendo".
Una vez detenido, se confesó autor de muchos crímenes y aberraciones que había cometido a lo largo de su vida.
Su deseo irresistible de comer carne cruda las noches de luna llena, le valdría el apodo de "el Maníaco de la Luna".
Uno de sus crímenes más atroces, fue el caso de una niña de 4 años, al que flageló hasta que la sangre resbaló por sus piernas, para a continuación cortarle las orejas, nariz y ojos, después le abrió el vientre y bebió su sangre, además de desmembrarlo y prepararse un estofado con las partes más tiernas.
Albert Fish: "...Decidí comérmela. La llevé a una casa abandonada en Westchester en la que me había fijado. En el primer piso me desvestí completamente para evitar manchas de sangre. Cuando me vio desnudo, se echó a llorar y quiso huir, pero la alcancé. La desnudé, se defendió mucho, me mordió y me hizo algunos arañazos. La estrangulé antes de cortarla en pedacitos, para llevarme a casa toda su carne, cocinarla y comérmela. No pueden imaginar que tierno y sabroso estaba su culito asado. Tardé nueve días en comérmela por completo. No me la violé, aunque hubiese podido hacerlo de haberlo querido, murió virgen".
También confesó la historia de un joven vagabundo, al que obligó a realizar toda clase de actos sádicos, masoquistas y coprófagos durante dos semanas, además de cortarle las nalgas en varias ocasiones para beber su sangre. Finalmente intentó cortarle el pene con unas tijeras, pero cambió de opinión, al ver el sufrimiento del chico y arrepentido le dio diez dólares y le dejo libre.
También confesó las emociones que experimentaba al comerse sus propios excrementos y el obsceno placer que le producía introducirse trozos de algodón empapado en alcohol dentro del recto y prenderles fuego.
Los hijos de Fish contaron cómo habían visto a su padre golpeándose el cuerpo desnudo con tablones llenos de clavos hasta hacer brotar la sangre.
Durante el juicio quedó probado que realizó todo tipo de perversiones con más de 100 niños matando además a 15. Se descubrió también su gusto por hacerse daño a sí mismo, uno de sus sistemas favoritos era clavarse agujas alrededor de los genitales. Una radiografía descubrió un total de 29 agujas en el interior de su cuerpo (algunas con tanto tiempo que habían empezado a oxidarse).
En otras ocasiones había intentado introducirse agujas debajo de las uñas, pero no tardó en renunciar a ello, cuando el dolor se hizo insoportable.
Albert Fish conocido como "El ogro de NY", fue condenado a la silla eléctrica y ejecutado en la prisión de Sing Sing el 16 de enero de 1936.
Cuando se le preguntó por la cifra exacta de victimas, respondió sonriendo: "Por lo menos cien".
Albert Fish: "Que alegría morir en la silla eléctrica. Será el último escalofrío. El único que todavía no he experimentado..."












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Gonzalo Darko dijo
OSea...menudo fulano. Qué puedo decir, sencillamente increible, es...es increible. No sé que decir más, ya hablaremos de ello con un cigarro de por medio.
Por cierto, cuando le juzgaron llevaba agujas oxidadas atravesándole los testículos lo cual produjo problemas con la electricidad (no es coña)
4 Junio 2009 | 07:06 PM