En esta ocasion viajaremos para conocer, uno de los muchos relatos existentes, basados en la excesiva confianza que todos en algun momento hemos tenido, con algun desconocido, es lo normal evidentemente no vamos a ir pensando mal de todo el mundo, si fuera así, no saldriamos de casa. ¿aunque a veces?.
Trayecto: 041
Destino: Madrid
Caso: Relato Terror.
Estaba anocheciendo cuando Marta terminó las compras y salió al aparcamiento del centro comercial, al llegar a su coche descubrió horrorizada como una de las ruedas estaba pinchada.
Saco el gato, la rueda de repuesto y cuando se disponía a cambiarla, se acercó un hombre con un maletín en la mano, que se ofreció a ayudarla.
Parecía un hombre agradable pero había algo en él que no terminaba de convencerla y según pasaban los minutos esa desconfianza que sentía iba en aumento.
Al terminar de cambiar la rueda, el hombre la pregunto que si podía acercarle a su coche, (el cual estaba apartado del resto en una esquina solitaria del aparcamiento) Marta vio en donde estaba y le preguntó por qué lo había aparcado tan lejos, a lo que nuestro misterioso hombre respondió vagamente y de forma poco creíble que acababa de dejar a un amigo.
Marta ya se encontraba algo nerviosa y esto fue en aumento cuando observó como con disimulo el hombre introducía el maletín en la parte trasera del coche.
Al final ella le dijo que le acercaría a su coche pero que antes tenía que comprar una cosa en el centro comercial, que la esperara aquí, que en un par de minutos salía.
Al hombre le pareció bien, Marta entró en el centro comercial y nada mas hacerlo le contó lo ocurrido a un guardia de seguridad, el cual decidió acompañarla al coche.
Nada mas salir ambos al aparcamiento, nuestro sospechoso salió corriendo como alma que lleva el diablo.
Al llegar al coche, Marta recordó lo del maletín de la parte trasera, lo sacaron y al abrirlo descubrieron aterrorizados en su interior un cuchillo de caza, unas esposas, cinta adhesiva y ropa interior de señora.





Hay que ver lo confiados que somos algunas veces, pero está claro que las apariencias engañan, yo por norma general desconfío de todo el mundo, pero a partir de ahora, lo tendré más en cuenta cuando vea un tío con traje y maletín.
Por cierto, me gusta mucho el blog, creo que está muy currado.
Gracias y bienvenida al Tren de Medianoche.
Yo ya me hubiese visto hecha pedacitos, con el trabajito que me cuesta decir que no, y lo servicial que procuro ser...
Menos mal que los que me cambiaron la rueda del coche no me hicieron cosas raras.... :P
Un beso
No se puede ser tan confiada, las leyendas urbanas surgen por algo.
Un beso.
Estamos apañados, y luego nos extrañamos de la poca colaboración ciudadana. Estamos escarmentados ya de casos como este y peores.
Esta leyenda lleva implicita una moraleja evidente y como dices todavia por desgracia se siguen dando numerosos casos.
Besos.
ropa interior de señora?????
ke cosas no???!!!!!
hahahha exactamente uno no puede ser tan confiado en estos dias.....
Asi es leyenda urbana, seria un asesino fetichista y si tienes razon, no se puede ser tan confiado.