Esta leyenda urbana junto con la de "la chica de la curva", que publicare mas adelante, sea la mas famosa o una de las mas extendidas que existen, hay muchas versiones de ella dependiendo sobretodo de la zona y la epoca en la que se cuenta. Esta, es una de las multiples versiones existentes.

Trayecto: 046

Destino: Madrid

Caso: Relato / Leyenda Urbana

Era una húmeda y lluviosa noche de primavera, habían imaginado aquel instante en numerosas ocasiones, y por fin se había hecho realidad. Según lo acordado, todos aquellos amigos traían una historia que contar para compartirla con los demás. Los relatos eran de terror y misterio, ya que disfrutaban de la tensión y el nerviosismo, el cuál, esa noche iba en aumento a medida que se iban narrando las diferentes historias.

Y llegó el turno de Antonio que con expresión sería y voz grave comenzó a relatar una leyenda:

Esto sucedió en nuestro instituto a unos chavales hará unos cinco años, una tarde cuando decidieron jugar a la ouija en el gimnasio. Unieron sus manos sobre el vaso y comenzaron a moverlo... «Espíritu ¿estás ahí?». «Espíritu ¿estás ahí?» dijeron los chicos.

El vaso se desplazó hasta la casilla del "SÍ", alguien gritó nerviosamente y el pánico comenzó a apoderarse del grupo, la mayoría ya  estaban  aterrados, sólo había una excepción, Verónica, una chica morena de pelo corto que nunca se tomaba nada en serio.

Verónica se levantó entre bromas: «Esto es una gilipollez ....», dijo mientras se dirigía hacia la puerta para marcharse. De repente no se sabe como Verónica  tropezó con algún objeto del gimnasio y en un intento desesperado para no caer se agarró a una estantería que tenía al lado repleta de objetos gimnasia y pesas, con tal mala fortuna que dicha estantería se precipitó sobre ella dejándola inmóvil en el suelo, con los ojos en blanco para morir segundos después al ser golpeada en la cabeza por una pesa.

 Esa noche cambió la vida de aquellos muchachos;  Juan el novio de Verónica  jamás se recuperó del todo. Hay rumores que dicen que el  espíritu de Verónica sigue vagando por los pasillos, y que si una joven se coloca sola frente a un espejo con una vela encendida y repite tres veces el nombre de la infortunada, puede contemplar su propia muerte a través del cristal.

-Menuda chorrada....- respondió  Vicky, la más incrédula del grupo.
-Pues si piensas  que es una mentira, lo podemos comprobar.- dijo Antonio.

-Pues entonces ¿qué te parece si alguna de estas tardes, cuando el instituto esté vacío, nos colamos, entras sola en el baño y repites frente al espejo tres veces el nombre de Verónica?-
- Uhh...¡Qué miedo!.- Respondió riendo Vicky, mañana mismo si quieres, la verdad es que me apetece cargarme uno de esos mitos que tanto te gustan a ti y ver la cara de idiota que se te queda.

Quedaron en verse al día siguiente después de las clases para asegurarse de que estuviera vacío el instituto y poder entrar sin ser vistos. Vicky iba a la cabeza del grupo, en la mano llevaba la vela que pensaba encender. Cuando todos estuvieron dentro, Antonio apoyó la mano en el hombro de Vicky y le dijo en voz baja:

-Bueno, amiguita ,es la hora de los valientes, te esperamos en el pasillo ,así me aseguro de que lo haces todo correctamente, quiero escucharte decir Verónica tres veces..

Vicky recorrió el pasillo prácticamente a oscuras para dirigirse al cuarto de baño. Lo que ayer le pareció una chorrada, ahora, mientras caminaba por aquel instituto vacío, le hizo plantearse si realmente era tan valiente, pero a estas alturas su orgullo la impedía echarse para atrás y quedar mal ante el grupo.

Entró en los aseos, y al ir a encender la luz descubrió con inquietud que estaba fundida y apenas entraba luz a través de la ventana con lo que Vicky se encontraba en los aseos prácticamente en penumbra.
Entonces una extraña seguridad se apoderó de ella, se hizo consciente de la tontería que estaba haciendo y le entró la risa, decidió seguir adelante con el plan para reírse de Antonio a gusto.

Con esa reciente encontrada seguridad sacó del bolsillo de la cazadora un mechero y encendió la vela, la  colocó delante del espejo y dijo:

-Verónica...-  dijo la primera vez aguantando la risa de verse allí sola en la oscuridad haciendo semejante estupidez.

-¡Verooonica!-Dijo por segunda vez fingiendo esta vez una voz de fantasma entre risas.
-¡¡Verónica!!-Gritó por último asegurándose de que Antonio la escuchara.

Inmediatamente quedó paralizada frente a la imagen que le devolvía el espejo. Pudo verse a sí misma dentro de un ataúd rodeada de algunos familiares. Lo más terrorífico era que el aspecto que ofrecía era idéntico al actual.

Aquella visión la dejó helada, en cuestión de segundos tomó conciencia de todo. Sus piernas comenzaron a temblar, le costaba respirar y empezó a marearse. Fue hacía el lavabo para refrescarse la cabeza e intentar sobreponerse.

Al levantar la cabeza, Vicky quedó aterrada al contemplar que en el vaho que había cubierto el espejo algo o alguien había escrito una fecha: 8 de abril de 2009. Era la fecha del día siguiente.

Victima del  pánico mas absoluto, el cuerpo de Vicky dejó de responderla; perdió el conocimiento y cayó al suelo. El ruido de la caída alertó a sus amigos, que como alma que lleva el diablo entraron en el baño.  Vicky al caer se había golpeado en la sien con un extremo del lavabo y yacía en el suelo en medio de un charco de sangre. En el espejo aún se podía leer la fecha del día siguiente.

El día siguiente fue el día de su entierro.